Qué dicen los estudios científicos del vapeo: la evidencia en 2026

Qué dicen los estudios científicos del vapeo: la evidencia en 2026

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Los estudios científicos del vapeo dicen cosas muy distintas según quién te los cuente. Cada pocos meses aparece un titular que asegura que vapear es casi tan malo como fumar, y a la semana siguiente otro que dice lo contrario. Entre medias estamos los que vapeamos, leyendo cosas que no se parecen en nada entre sí.

Así que vamos a mirar qué dicen de verdad. Todos los que salen aquí están enlazados, con su número de participantes y su margen de error, para que puedas ir a la fuente si algo te chirría. Hay datos buenos y hay datos incómodos, y los dos tipos están en este artículo.

Lo que sabemos, en seis datos

  • Entre 8 y 10 de cada 100 fumadores dejan el tabaco vapeando, frente a 6 de cada 100 con parches y chicles. Es la conclusión de la revisión Cochrane de agosto de 2026, y viene con el sello de «certeza alta».
  • Un vapeador exclusivo tiene un 97,5 % menos de NNAL —el carcinógeno del tabaco que se mide en orina— que un fumador. Quien fuma y vapea a la vez no consigue esa bajada.
  • En el mayor seguimiento a largo plazo que existe, sobre 24.027 personas, los vapeadores exclusivos tuvieron el mismo riesgo cardiovascular que quienes no usan nada.
  • Lo del «95 % menos dañino» ya no lo usa ni quien lo popularizó: el Royal College of Physicians lo retiró de su informe de 2024.
  • En España, el tabaquismo diario entre los 14 y los 18 años cayó del 9,8 % al 4,3 % entre 2019 y 2025, mínimo histórico, mientras el vapeo se mantenía plano.
  • Nadie sabe qué pasa a veinte o treinta años. No existe el estudio que lo responda, y quien te diga lo contrario está inventando.

Los estudios científicos del vapeo, de un vistazo

Estudio Tipo Participantes Qué midió Resultado Certeza
Cochrane, 2026
Lindson y cols.
Revisión sistemática viva Decenas de ensayos aleatorizados Abandono del tabaco vs parches y chicles 8-10 de cada 100 frente a 6 de cada 100 Alta
Hajek y cols., 2019
N Engl J Med
Ensayo aleatorizado 886 Abstinencia a 1 año, verificada con analítica 18,0 % vs 9,9 % (RR 1,83; IC 95 % 1,30-2,58) Alta
Auer y cols., 2024
N Engl J Med (ESTxENDS)
Ensayo aleatorizado 1.246 Abstinencia a 6 meses 28,9 % vs 16,3 %, pero menos abstinencia de nicotina: 20,1 % vs 33,7 % Alta
Shahab y cols., 2017
Ann Intern Med
Transversal 181 Tóxicos y carcinógenos en el organismo NNAL al 2,5 % del nivel del fumador. Los duales, no Media
Berlowitz y cols., 2022
Circulation (PATH)
Longitudinal 24.027 Enfermedad cardiovascular Vapeadores exclusivos: HR 1,00 (0,69-1,45) Media-alta
Xie y cols., 2022
Am J Respir Crit Care Med
Longitudinal 13.083 obs. Enfermedad respiratoria en quienes nunca fumaron aOR 1,86 (1,35-2,58) Media
Karey y cols., 2024
PLOS ONE (PATH)
Longitudinal 15.291 Síntomas respiratorios por grupo Duales 1,55 (1,17-2,06); nunca fumadores 0,82 (0,27-2,56), sin significación Media
Chan y cols., 2021
Addiction
Metaanálisis 11 estudios Paso del vapeo al tabaco en jóvenes OR 2,93 (2,22-3,87) Media

¿El vapeo ayuda a dejar de fumar?

Sí, y con el nivel de certeza más alto que concede la ciencia médica. La revisión Cochrane actualizada el 26 de agosto de 2026 concluye que entre 8 y 10 de cada 100 fumadores dejan el tabaco vapeando con nicotina, frente a 6 de cada 100 con parches o chicles.

Que Cochrane etiquete algo como «certeza alta» tiene más peso del que parece: significa que hacen falta pruebas muy gordas para mover esa conclusión. En cesación tabáquica no hay muchas intervenciones que lleguen ahí.

El ensayo que mejor lo ilustra es el de Peter Hajek y su equipo, en The New England Journal of Medicine (2019). Cogieron a 886 fumadores de los servicios públicos de deshabituación británicos y los repartieron al azar: unos con terapia sustitutiva de nicotina a elegir, otros con un kit de vapeo recargable. Todos con el mismo apoyo psicológico semanal. Al año, con la abstinencia comprobada mediante analítica, el 18,0 % del grupo del vaper seguía sin fumar frente al 9,9 % del grupo de parches y chicles.

Un ensayo suizo posterior con 1.246 participantes, ESTxENDS, encontró lo mismo a seis meses: 28,9 % frente al 16,3 %.

La letra pequeña: sales del tabaco, no de la nicotina

En el estudio de Hajek, de los que lo consiguieron, el 80 % seguía vapeando un año después. En el grupo de parches, solo el 9 % seguía usándolos. Y en el ensayo suizo pasó algo parecido: la abstinencia de nicotina en general fue menor entre los que vapeaban, un 20,1 % frente al 33,7 %.

Traducido: el vaper es la mejor herramienta que hay para apagar el cigarrillo, y a cambio te deja con la nicotina en la mano. Si tu objetivo es dejar de fumar, los números están de tu lado. Si tu objetivo es dejar la nicotina del todo, esto es una etapa, no la meta.

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¿Es verdad lo del 95 % menos dañino?

Esa cifra salió de una reunión de expertos en 2014, no de una medición, y el Royal College of Physicians dejó de usarla en su informe de abril de 2024. Lo que se sostiene hoy es que el vapeo expone a muchos menos tóxicos que el tabaco, no que ese «menos» sea exactamente un 95 %.

La historia es esta. En 2014, un grupo de expertos coordinado por el profesor David Nutt puntuó los daños relativos de distintos productos con nicotina, poniendo el cigarrillo en 100 como referencia. Public Health England recogió el resultado en su informe de 2015 y de ahí saltó a los titulares de medio mundo.

Las críticas fueron inmediatas. En el BMJ, McKee y Capewell señalaron que la famosa cifra venía de «una única reunión de doce personas». The Lancet publicó un editorial recordando que tres de aquellos expertos tenían vínculos declarados con la industria del cigarrillo electrónico.

Y lo que casi no se ha contado por aquí: el informe del Royal College of Physicians de 2024 no menciona el 95 % ni una sola vez. Ahora dicen que el vapeo «a corto y medio plazo supone una fracción pequeña del riesgo de fumar, pero no está exento de riesgo».

Es una frase menos vistosa y bastante más sólida. La Organización Mundial de la Salud, por su parte, mantiene una postura mucho más dura. No hay consenso internacional, hay dos posturas enfrentadas entre organismos serios, y quien te lo venda de otra manera te está simplificando la película.

¿Qué le pasa a los pulmones?

El problema aparece de forma consistente en quienes fuman y vapean a la vez. En vapeadores exclusivos los estudios se contradicen: uno de 2022 encontró más enfermedad respiratoria entre quienes nunca habían fumado y otro de 2024 no encontró nada.

Karey y su equipo, con 15.291 personas del estudio PATH, separaron bien los grupos: quienes fuman y vapean acumulan más síntomas respiratorios, mientras que entre los que nunca fumaron el resultado se queda en nada. Pero Xie y su equipo, con la misma base de datos, sí encontraron asociación en ese grupo. Cuando dos análisis del mismo estudio dan resultados distintos, la respuesta honesta es que todavía no se sabe.

La famosa «inflamación bronquial»

Se repite mucho que los vapeadores tienen los bronquios inflamados casi como los fumadores. No es así.

Los estudios de broncoscopia sitúan a los vapeadores en un punto intermedio, sí, pero mucho más cerca del que no fuma que del que fuma. En el trabajo de Shields (2023), los genes inflamatorios que se expresan de forma distinta fueron 68 comparando fumadores con no fumadores, y solo 1 comparando vapeadores con no fumadores. Uno.

Hay además una trampa que afecta a toda esta literatura: la inflamación por fumar tarda años en irse. Y como casi todos los vapeadores que participan en estos estudios son exfumadores, buena parte de lo que se mide puede ser el rastro del tabaco de antes, no del vapor de ahora.

Esta parte la desarrollamos con más calma en los efectos del vapeo en la salud pulmonar.

¿Y al corazón?

El seguimiento más grande que existe, sobre 24.027 personas, encontró que los vapeadores exclusivos tienen el mismo riesgo cardiovascular que quienes no usan ningún producto: HR 1,00. Frente a seguir fumando, entre un 30 % y un 40 % menos.

Es el dato de Berlowitz en Circulation (2022), y es el que vale, porque sigue a la gente en el tiempo y distingue a los vapeadores exclusivos de los que además fuman.

Verás por ahí metaanálisis con cifras de infarto que asustan. Merecen una lectura con lupa: agrupan estudios que miran a la gente una sola vez, sin saber qué fue antes y qué después. Y en ellos los usuarios duales multiplican el riesgo por cuatro mientras los vapeadores lo multiplican por 1,44. Ese salto delata quién está haciendo el trabajo sucio, y no es el vapor. Un reanálisis sobre 175.546 personas encontró que la asociación con el infarto aparece solo entre quienes siguen fumando.

Del lado bueno hay un ensayo, VESUVIUS: 114 fumadores que cambiaron al vapeo mejoraron la función de sus arterias en un mes. Con una pega que hay que decir: fue un mes, un centro y un dispositivo. Desde entonces nadie ha publicado un seguimiento más largo.

¿Qué fue el EVALI y por qué no pasó aquí?

Fue un brote de daño pulmonar agudo en Estados Unidos entre 2019 y 2020, con 2.807 hospitalizados y 68 muertos. Los CDC señalaron como causa el acetato de vitamina E, un espesante aceitoso que se añadía a cartuchos de THC del mercado negro. Nunca ha sido un ingrediente de los líquidos de nicotina.

El estudio de Blount en el NEJM lo dejó claro: encontraron acetato de vitamina E en 48 de 51 pacientes analizados, y en ninguno de los 99 controles sanos. De los 2.022 hospitalizados de los que se tenía información, 1.650 —el 82 %— reconocieron haber usado productos con THC, y esa cifra es un suelo, porque en muchos de aquellos estados el THC era ilegal y no todo el mundo lo cuenta.

Aquí no ocurrió por tres motivos: el acetato de vitamina E es un aceite y los líquidos de nicotina son propilenglicol y glicerina; en la Unión Europea todo líquido con nicotina tiene que declarar su composición a Sanidad seis meses antes de venderse; y el brote fue un fenómeno estadounidense, sin equivalente en Europa.

Ahora bien, tampoco vale decir que el EVALI fue «un bulo». Hubo gente que murió por inhalar un aceite adulterado. Lo que no fue es un problema del vapeo de nicotina regulado.

¿Vapear lleva a los chavales a fumar?

Los metaanálisis encuentran que los adolescentes que vapean prueban después el tabaco con más frecuencia. Pero esa relación se desvanece cuando se mide fumar de verdad, en lugar de haberlo probado alguna vez, y cuando se tiene en cuenta que quien vapea a esa edad ya era, de partida, más propenso a fumar.

La asociación existe y negarla sería absurdo. La discusión es otra: si el vapeo causa el paso al tabaco o si ambas cosas las hace la misma clase de chaval.

Tres motivos para la cautela. Kim y Selya (2020), con 12.421 jóvenes y ajustando por catorce factores, vieron que la relación aguanta para «haber probado un cigarrillo» pero desaparece para fumar habitualmente. Probar no es fumar. Segundo: en el metaanálisis de Chan, los estudios pequeños dan un efecto de 6,68 y los grandes de 2,49, que es el patrón clásico de cuando solo se publica lo llamativo. Y tercero: bastaría un único factor no medido para tumbar el resultado entero.

Qué está pasando en España

Los mejores datos que tenemos son los de ESTUDES 2025, del Ministerio de Sanidad, con 35.256 estudiantes de 14 a 18 años encuestados en 836 centros.

Estudiantes de 14 a 18 años 2019 2023 2025
Ha vapeado alguna vez 48,4 % 54,6 % 49,5 %
Ha fumado alguna vez 41,3 % 33,4 % 27,3 %
Fuma a diario 9,8 % 7,5 % 4,3 %

En seis años, el tabaquismo diario entre adolescentes españoles se ha reducido a menos de la mitad mientras el vapeo se quedaba donde estaba. Si el vapeo fuera la puerta de entrada al tabaco que dicen algunos, estos números tendrían que ir en otra dirección.

En el Reino Unido pasa lo mismo. Según la encuesta juvenil de ASH de junio de 2026, el 91 % de los chavales que nunca han fumado tampoco ha vapeado nunca, y solo un 1 % vapea habitualmente. El vapeo juvenil se concentra, de forma abrumadora, entre quienes ya fumaban.

Dos datos que van en la otra dirección y que conviene tener presentes: en España, el consumo de vapeo en los últimos 30 días subió del 26,3 % al 27,1 %, aunque bajara el «alguna vez». Y en el Reino Unido, la proporción de adolescentes que probó antes el vaper que el cigarrillo pasó del 21 % al 30 % en un año. ASH lo considera preocupante, y con razón.

Si te interesa el retrato del vapeador español, lo contamos con datos de encuesta propia en Radiografía del Vapeo.

Lo que todavía no sabe nadie

Qué pasa a veinte o treinta años. Los vapeadores de uso masivo llevan poco más de una década en la calle y no existe todavía ningún seguimiento largo de gente que vapee y nunca haya fumado. Lo reconoce el propio Royal College of Physicians.

Con lo que hay sobre la mesa, el reparto queda así:

  • Sólido: el vapeo con nicotina saca a más fumadores del tabaco que los parches y los chicles.
  • Bastante sólido: la exposición a carcinógenos se desploma al cambiar por completo, y el riesgo cardiovascular de los vapeadores exclusivos no se distingue del de quien no usa nada.
  • En disputa: los efectos respiratorios en quienes vapean y nunca fumaron.
  • Sin respuesta: el largo plazo. Aquí no hay datos, ni a favor ni en contra.

Y una cosa más, que en un blog de vapeo tampoco viene mal decir: nada de esto convierte al vaper en algo recomendable para quien no fuma. Todas las cifras buenas de este artículo salen de compararlo con seguir fumando. Si no fumas, no hay ningún número que justifique empezar.

Qué dice la ley en España ahora mismo

Manda el Real Decreto 579/2017: máximo de 20 mg/ml de nicotina, depósitos de 2 ml, recargas de 10 ml y obligación de declarar ingredientes y emisiones seis meses antes de vender. A día de hoy no hay prohibición de sabores ni de desechables en vigor.

El Real Decreto 47/2024 prohibió los aromas en el tabaco calentado, no en los cigarrillos electrónicos ni en los líquidos. Se ha contado mal unas cuantas veces.

Sí hay una reforma en marcha: el Consejo de Ministros aprobó el 21 de julio de 2026 el proyecto de ley que modifica la Ley 28/2005 y lo mandó a las Cortes. Contempla equiparar los vapeadores al tabaco en espacios sin humo, limitar la venta a tiendas especializadas y prohibir la publicidad. Nada de eso se aplica hasta que se apruebe y salga en el BOE.

Sobre los desechables: el anteproyecto de septiembre de 2025 planteaba prohibirlos con doce meses de margen, pero el resumen oficial del proyecto de julio de 2026 no lo recoge entre las medidas confirmadas. Hasta que se publique el texto completo, darlo por hecho es precipitarse.

Preguntas frecuentes

¿El vapeo ayuda a dejar de fumar según la ciencia?

Sí, con evidencia de certeza alta. La revisión Cochrane de agosto de 2026 concluye que entre 8 y 10 de cada 100 fumadores dejan el tabaco vapeando con nicotina, frente a 6 de cada 100 con parches o chicles. Es el nivel de certeza más alto que existe.

¿Vapear es un 95 % menos dañino que fumar?

Esa cifra salió de un panel de expertos de 2014, no de una medición, y el Royal College of Physicians dejó de usarla en 2024. Lo que sí se sostiene es que el vapeo expone a muchos menos tóxicos: el carcinógeno NNAL cae un 97,5 % en vapeadores exclusivos. Pero no que el porcentaje sea justo 95.

¿Qué se sabe de los efectos del vapeo a largo plazo?

No se sabe. No existe ningún seguimiento largo de vapeadores exclusivos que nunca hayan fumado, y lo reconoce el propio Royal College of Physicians. Cualquier afirmación sobre el riesgo a veinte o treinta años va por delante de los datos.

¿Sirve de algo fumar y vapear a la vez?

Para la salud, poco. Es lo más consistente de toda esta literatura: los usuarios duales no consiguen la bajada de carcinógenos que sí tienen los vapeadores exclusivos, y son el grupo donde aparecen los problemas respiratorios y cardiovasculares. El beneficio llega al cambiar del todo, no a medias.

¿Puede pasar en España algo como el EVALI?

El brote estadounidense de 2019-2020 lo causó el acetato de vitamina E, un espesante aceitoso de cartuchos de THC del mercado negro, presente en 48 de 51 pacientes analizados. No es un ingrediente de los líquidos de nicotina, que en la Unión Europea deben declarar su composición antes de venderse. No hubo brote equivalente en Europa.

¿El vapeo lleva a los adolescentes a fumar?

Existe asociación entre vapear y probar después el tabaco, pero desaparece cuando se mide fumar de verdad. En España, entre 2019 y 2025 el tabaquismo diario de 14 a 18 años cayó del 9,8 % al 4,3 % mientras el vapeo se mantenía plano. En el Reino Unido, el 91 % de quienes nunca han fumado tampoco ha vapeado nunca.

¿Tiene sentido vapear si no fumo?

No. Todas las cifras favorables al vapeo salen de compararlo con seguir fumando. Si no fumas, no hay ningún beneficio que compense una exposición cuyos efectos a largo plazo se desconocen.

Referencias

  1. Lindson N, Livingstone-Banks J, Butler AR, McRobbie H, Bullen C, Hajek P, et al. Electronic cigarettes for smoking cessation. Cochrane Database of Systematic Reviews, 26 de agosto de 2026. doi.org/10.1002/14651858.CD010216.pub11
  2. Hajek P, Phillips-Waller A, Przulj D, et al. A Randomized Trial of E-Cigarettes versus Nicotine-Replacement Therapy. N Engl J Med. 2019;380(7):629-637. doi.org/10.1056/NEJMoa1808779
  3. Auer R, Schoeni A, Humair JP, et al. Electronic Nicotine-Delivery Systems for Smoking Cessation. N Engl J Med. 2024;390(7):601-610. doi.org/10.1056/NEJMoa2308815
  4. Nutt DJ, Phillips LD, Balfour D, et al. Estimating the Harms of Nicotine-Containing Products Using the MCDA Approach. Eur Addict Res. 2014;20(5):218-225. doi.org/10.1159/000360220
  5. McKee M, Capewell S. Evidence about electronic cigarettes: a foundation built on rock or sand? BMJ. 2015;351:h4863. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26374616
  6. Royal College of Physicians. E-cigarettes and harm reduction: an evidence review. Londres, 18 de abril de 2024. rcp.ac.uk
  7. Organización Mundial de la Salud. WHO position on tobacco control and harm reduction. 12 de noviembre de 2025. who.int
  8. Shahab L, Goniewicz ML, Blount BC, et al. Nicotine, Carcinogen, and Toxin Exposure in Long-Term E-Cigarette and Nicotine Replacement Therapy Users. Ann Intern Med. 2017;166(6):390-400. doi.org/10.7326/M16-1107
  9. Berlowitz JB, Xie W, Harlow AF, et al. E-Cigarette Use and Risk of Cardiovascular Disease: A Longitudinal Analysis of the PATH Study. Circulation. 2022;145(20):1557-1559. doi.org/10.1161/CIRCULATIONAHA.121.057369
  10. George J, Hussain M, Vadiveloo T, et al. Cardiovascular Effects of Switching From Tobacco Cigarettes to Electronic Cigarettes. J Am Coll Cardiol. 2019;74(25):3112-3120. doi.org/10.1016/j.jacc.2019.09.067
  11. Karey E, et al. Longitudinal association of e-cigarette use with respiratory symptoms. PLOS ONE. 2024. doi.org/10.1371/journal.pone.0299834
  12. Xie W, et al. Prospective Cohort Study of E-Cigarette Use and Respiratory Disease. Am J Respir Crit Care Med. 2022. doi.org/10.1164/rccm.202107-1718OC
  13. Shields PG, et al. A Pilot Cross-Sectional Study of Immunological and Microbiome Profiling. Microorganisms. 2023;11(6):1405. doi.org/10.3390/microorganisms11061405
  14. Blount BC, et al. Vitamin E Acetate in Bronchoalveolar-Lavage Fluid Associated with EVALI. N Engl J Med. 2020;382(8):697-705. doi.org/10.1056/NEJMoa1916433
  15. Krishnasamy VP, et al. Update: Characteristics of a Nationwide Outbreak of EVALI. MMWR. 2020;69(3):90-94. cdc.gov
  16. Chan G, et al. Gateway or common liability? A systematic review and meta-analysis. Addiction. 2021;116(4):743-756. doi.org/10.1111/add.15246
  17. Kim S, Selya AS. The Relationship Between Electronic Cigarette Use and Conventional Cigarette Smoking. Nicotine Tob Res. 2020;22(7):1123-1130. doi.org/10.1093/ntr/ntz157
  18. OEDA, Delegación del Gobierno para el PNSD. ESTUDES 2025. Ministerio de Sanidad, noviembre de 2025. pnsd.sanidad.gob.es
  19. ASH. Use of vapes among young people in Great Britain. Junio de 2026. ash.org.uk
  20. Real Decreto 579/2017, de 9 de junio. BOE-A-2017-6585. boe.es

Artículo actualizado en septiembre de 2026 con la revisión Cochrane de agosto y los datos de ESTUDES 2025. Esto es divulgación, no consejo médico: si fumas y quieres dejarlo, tu médico de familia y los servicios de deshabituación de tu comunidad son gratuitos.

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